Por Juan Raúl Moncada
Tras tres deserciones, cinco ejemplares quedaron para disputar el clásico millero que reunió a ganadores experimentados.

La prueba se hizo con Gambling Nak al frente, controlado de cerca por Francisco, mientras Vallecano Inc, Expreso Cause y Blue Dacnis corrían un poco más atrás. En el opuesto se notaban los esfuerzo de Miguel Pérez por tratar de hacer correr derecho a Francisco que insistentemente le buscaba para afuera, mientras accionaba en el segundo puesto, sin que se produjeran mayores variantes entre los del fondo.
Se metieron en el codo del golf y el andar del caballo del stud Doña Antonia se mostraba superior al puntero, por lo que en pocos metros y con comodidad Francisco pasó a dominar, a la vez que los de atrás se comenzaban a apurar tratando de no dejar ir al nuevo líder.

Ingresaron a la recta y la «cosa» estaba medio cocinada, porque Pérez, que aún no le había pedido mucho a su conducido, solo le había corregido la línea, le juntó las riendas y encontró una notable respuesta en el zaino nieto de Mutakddim que arrancó con fuerza y empezó a sumar ventajas, dejando inertes las cargas de sus perseguidores.
En los 200 la prueba estaba definida porque el zaino seguía derrochando calidad rumbo a la sentencia, quedando ahora el pleito entre Vallecano Inc y Gambling Nak, que se terminó definiendo por un pescuezo a favor del hijo de Include.
El cronómetro marcó 1 minuto 38 segundos 11 centésimas, un guarismo excelente, sumado a que en la arena quedó la clara sensación que el caballo del stud Doña Antonia tenía un poco más para ofrecer.
Correcto desempeño de Miguel Pérez, un jinete de categoría que se encargó de hacer correr derecho a su conducido, evitando contratiempos para ganar con mucha amplitud.

El stud Doña Antonia festeja.
Para destacar el trabajo de Claudio Márquez que presentó de la menor manera a Francisco, un ejemplar que viene superando algunos problemitas de salud y que ganó en la milla con mucha solvencia y que ahora con este contundente triunfo le plantea a su trainer el dilema de seguir escalando para llegar a las 20 cuadras del Pellegrini o bajar para buscar los 1200 metros del Juan de Garay.